Pintar es como derramar partes de dentro de ti hacia fuera, con la grata sorpresa de que surgen montañas de colores y colores que se mezclan sobre la rugosidad del papel.
Pensar en los cálidos vientos del sur hace que salga esa maraña de líneas que configuran mis ciudades, tus pinturas soñadas, los finos trazos de las pestañas de mis niñas, de tus peces...