Un domingo cualquiera; en plena sierra madrileña; tras degustar la paella más suculenta jamás creada, unos irreductibles domingueros sufren la transformación más increíble desde los Power Rangers: sus paellopoderes recién adquiridos, mezclados con las más exquisita cerveza recién tragada, produjo un cóctel mágico capaz de crear la chicha musical más potente y guatequera desde Nino Bravo.