Hay grupos que buscan desmarcarse de todo lo existente en cada uno de sus discos; otros, en cambio, son conscientes de que forman parte de una tradición y saben crearse su propio mundo y expresar quiénes son dentro de ella, sin obsesionarse por romper moldes. Maryland pertenecen a esta segunda clase. Y su disco de debut es su aproximación al pop de guitarras más energético, por momentos cercano al noise o al power-pop, un disco ajeno a modas y tendencias. Ellos saben que lo que de verdad importa son las buenas canciones, y “Surprise” es una muestra de que este grupo las tiene.