
Mether&Zacker
8 Agosto. 01.00h.
http://www.myspace.com/metherzacker
ZACKARÍAS ZACKER nace en Barcelona en el seno de una familia trabajadora. El día de su nacimiento roban el radiocassette del coche de su padre en el mismo parking del Hospital . Al poco tiempo la familia de Zackarías se traslada a Galicia en busca de un lugar donde pudiera crecer rodeado de un entorno natural. Desde bien pequeño a Zacker le gustó llevarse los juguetes a la boca, a los 3 años se tragó un cubo de Rubick que vomitaría resuelto a las pocas horas, fue entonces cuando los padres de Zack se dieron cuenta que tenían un niño con un gran interior. Zacker crecía y crecía sin hacer mucho caso de la Policía, al cumplir los 6 años comienza a bailar Muiñeiras enseñado por su padre, fue su primer contacto serio con la música, se le daban bien las Pandeiradas pero tenía problemas con la Danza do Espantallo , su padre le insistía en que tenía que ensayar más, quería convertir a su pequeño en una estrella del baile, pero Zack no pudo soportar tal presión y lo dejó. Esto no sentó bien en la casa de los Zacker, la tensión inundaba las habitaciones, los silencios durante las comidas se hacían insoportables para un chaval que comenzó a pasarse los días encerrado en su cuarto. En sus muchas horas de soledad Zackarías hizo amigos en los vinilos de sus padres… Juan y Júnior, Andrés Dobarro, George Harrison o Mike Kennedy pasaron a ser sus compañeros de juegos. Es justo aquí donde empezaría la verdadera historia de Zackarías Zacker. . .
MATTHIAS MËTHER: Pongámonos en situación. Corría el año 1977. Plena transición. España por fin veía el final del tunel. En Madrid, un joven con su chaqueta de pana y su sonrisa conquistaba la voluntad política de miles de amas de casa y de Paris llegaba la elegante y esbelta cigüeña (amigo Félix) a la provinciana ciudad de Pontevedra. Mientras tanto, el gobierno laborista hacía aguas en Reino Unido y hordas de adolescentes salían a las calles... punks, neomods, las primeras raves... y aquí a vueltas con el carro y el torito bravo. Nuestro retoño no era ajeno a esa realidad y entre cassetes de Rocío Jurado, Romina y Albano o Dennis Russos que escuchaba en las excursiones familiares de los domingos, forjó sus cimientos musicales. Desde aquel entonces la canción ligera se convirtió en un género que ya nunca más abandonaría la banda sonora de su vida. Nuestro amigo Matt tampoco pudo escapar al boom de la nueva hornada de cantantes foráneas: Madonna, Cindy Lauper, C.C. Catch... descubriendo a la vez sus primeros deseos libidinosos...